“Este es el momento favorable al anuncio de Jesús”.

“Este es el momento favorable al anuncio de Jesús”.

Jesús es “una Persona”, no una idea; un “compañero de camino”, no “un programa”. “El encuentro con Él siempre trae alegría y si esto no te sucede, no es un verdadero encuentro con Jesús”. Y esto, por gracia, también es posible para quienes están inmersos “en el clima rápido y confuso de hoy”. Precisamente nuestro tiempo, el de la “incredulidad programada y la secularidad institucionalizada” es “el momento propicio para el anuncio de Jesús”. En la catequesis ofrecida durante la Audiencia General de hoy, miércoles 15 de noviembre, el Papa Francisco ha sugerido una vez más los rasgos primigenios y las dinámicas elementales que caracterizan toda auténtica obra apostólica. Lo ha hecho abriendo una nueva fase del ciclo de catequesis dedicado a la pasión del anuncio del Evangelio y al celo apostólico.

La larga serie de catequesis -ha explicado el Papa a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro- encontrará su síntesis final en la repetición de “cuatro puntos, inspirados en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, que este mes cumple diez años”.

El primero de los cuatro pasajes anunciados por el Papa Francisco se refiere a la alegría, que repropone como “la actitud de la que depende la sustancia del gesto evangelizador”. El mensaje cristiano – ha explicado el Obispo de Roma – “es el anuncio de «una gran alegría»”. Que no coincide con “una buena noticia, una sorpresa, un bonito suceso”, sino con la persona misma de Jesús: “Jesús es la alegría. Es Él el Dios hecho hombre que ha venido a nosotros”. Ante este hecho -ha proseguido el Papa-, la cuestión, “no es por tanto si anunciarlo, sino cómo anunciarlo, y este ‘cómo’ es la alegría. O anunciamos a Jesús con alegría, o no lo anunciamos, porque otro camino para anunciarlo no es capaz de llevar la verdadera realidad de Jesús”.

La alegría libre y desbordante es como la prueba de fuego de todo verdadero encuentro con Jesús. Por eso -ha continuó el Sucesor de Pedro- “un cristiano infeliz, un cristiano triste, un cristiano insatisfecho o, peor todavía, resentido y rencoroso no es creíble. ¡Este hablará de Jesús, pero nadie le creerá!”. Toda auténtica evangelización “obra la gratuidad, porque viene de la plenitud, no de la presión”. Y cuando se organizan programas de evangelización no por el don gratuito del encuentro con Cristo, sino “en base a ideologías”, ha aclarado el Pontífice “esto no es evangelizar, esto no es el Evangelio. El Evangelio no es una ideología: el Evangelio es un anuncio, un anuncio de alegría”.

Para ofrecer una imagen de la dinámica gratuita del anuncio cristiano, el Papa Francisco ha vuelto a proponer el episodio evangélico del encuentro de Jesús resucitado con los discípulos de Emaús y con los Apóstoles reunidos en el Cenáculo, que “no podían creer de la alegría”. Esos mismos encuentros de Cristo resucitado con los suyos -ha señalado el Pontífice- sugieren que “los primeros que deben ser evangelizados son los discípulos, los primeros que deben ser evangelizados somos nosotros, cristianos: somos nosotros”.

En el clima confuso de hoy -ha continuó el Papa Francisco-, a los creyentes en Cristo les puede pasar que se encuentren “viviendo la fe con un sutil sentido de renuncia, persuadidos que para el Evangelio no haya más escucha y que ya no valga la pena comprometerse para anunciarlo. Podríamos incluso ser tentados por la idea de dejar que ‘los otros’ vayan por su camino” ha advertido el Pontífice, citando una expresión de Evangelii gaudium “precisamente este es el momento de volver al Evangelio para descubrir que Cristo ‘es siempre joven y fuente constante de novedad’”.

Cuando uno se encuentra con Jesús, como les sucedió a los discípulos de Emaús – ha recordado el Papa, refiriéndose implícitamente a los que se quejan y se afligen por los momentos difíciles y malos – “se vuelve a la vida cotidiana con el impulso de quien ha encontrado un tesoro: estaban felices, estos dos, porque habían encontrado a Jesús, y ha cambiado su vida. Y se descubre que la humanidad abunda de hermanos y hermanas que esperan una palabra de esperanza”.

Como ocurría entonces -ha proseguido el Pontífice- “El Evangelio es esperado también hoy: el hombre de hoy es como el hombre de todo tiempo: lo necesita, también la civilización de la incredulidad programada y de la secularidad institucionalizada; es más, sobre todo la sociedad que deja desiertos los espacios del sentido religioso, necesita de Jesús. Este es el momento favorable al anuncio de Jesús”.

El Papa Francisco ha concluido la catequesis con una breve oración: “Que cada uno de nosotros hoy se tome un poco de tiempo y piense: ‘Jesús, Tú estás dentro de mí: yo quiero encontrarte todos los días. Tú eres una Persona, no eres una idea; Tú eres un compañero de camino, no eres un programa. Tú eres Amor que resuelve muchos problemas. Tú eres el inicio de la evangelización. Tú, Jesús eres la fuente de la alegría. Amén’”.

Agencia Fides

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